Este es un correo real que envié a una de mis pacientes. Ella está muy gratamente sorprendida por el excelente resultado de su tratamiento. Le escribo para felicitarla, y recalcar que quien manda en su salud, es ella misma.
Ella es el capitán, y yo, su médico, sólo soy un marinero
Me alegra saber que en pocas semanas de tratamiento natural has logrado comenzar a sentir “mejoría” en tus dolencias, y ya ves cambios positivos que redundan en una mejor calidad de vida “progresiva”.  Te felicito por ello, porque sé que estás haciendo un “gran sacrificio” para llevar adelante este tratamiento.

Después de la conversación telefónica de ayer, no puedo dejar pasar la  oportunidad para dejarte una “Reflexión” con la intención de  seguir estimulándote en tu proceso de “sanación”.

La medicina hipocrática

Medicina hipocrática

El Famoso médico “Hipócrates” en la Grecia antigua, fue el Director de la más afamada escuela de medicina de aquella época en la pequeña isla llamada COS. Dejó en el año 500 A.C una extensa obra de 10 volúmenes llamada el “Corpus Hipocráticus” donde se recogen sus enseñanzas y experiencias y ese fue su legado para la medicina y para la humanidad, motivo por el cual se le considera el “Padre de la Medicina”.

Uno de los 10 volúmenes de ese “Corpus Hipocráticus” esta titulado “AFORISMOS”, y es una recopilación de frases, pensamientos y reflexiones que acumuló Hipócrates en su larga y dilatada carrera en su lucha contra la enfermedad y la búsqueda de la salud.

De ese libro de “Aforismos” hay 4 que quiero compartir contigo, y son los siguientes:

  • “Hay Enfermos y NO Enfermedades”
  • “Todas las Enfermedades son curables, pero NO todos los pacientes lo son”

Con estas 2 frases Hipócrates dejó “bien claro” que el mayor protagonismo y responsabilidad en el proceso de sanación recae en el “paciente” y no en el terapeuta. Y por eso emitió su tercera frase:

El mejor médico es el propio paciente

La naturaleza es la que cura

La naturaleza es la que cura

Hipócrates creía en una “fuerza sanadora” que yace en el interior de nuestro organismo y la llamó “Natura vis Medicatrix” (La Naturaleza es la que cura). Y sabía que cuando una persona llevaba una vida “equilibrada” en todos los sentidos, esa fuerza sanadora obraba el milagro de la “salud”, pero cuando se sumaban los desequilibrios, esa fuerza sanadora se debilitaba hasta un extremo de generarse la enfermedad, e incluso la muerte.

Hipócrates también dejó “bien claro” que el papel de terapeuta, sea médico o no, era colocar al paciente en el “camino de la sanación” y ofrecerle las herramientas para “fortalecer su propia fuerza sanadora”. Esta tarea del médico la diversificó en:

  • Educación
  • Fomentar un cambio de estilo de vida
  • Sanar las relaciones interpersonales
  • Llevar una vida moral y recta
  • Usar los elementos de la naturaleza como agua, aire, sol, tierra
  • Ayunar ocasionalmente, limpiar el cuerpo en ciertas épocas
  • Procurar una dieta sana, y para él la alimentación era tan importante que también le dedicó un aforismo

    Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento

    Capitán y marinero

    En una “apología” Hipócrates trata de ilustrar estas ideas y conceptos para sus discípulos.

    El cuerpo es como un barco y el paciente es su único y exclusivo capitán.

    Es el dueño absoluto del timón de ese barco y es el único responsable de la conducción de dicho barco.

    Es él quien decide si navegar por aguas tranquilas o turbulentas,

    por caminos despejados o rocosos,

    hacia la luz o hacia la oscuridad,

    hacia un mar extenso y llano o hacia las cataratas y el precipicio.

    El médico es un marinero que ha subido al barco cuando el capitán ha parado en un puerto,

    como marinero solo debe servir y puede opinar y hasta aconsejar sobre el rumbo a seguir,

    pero quién timonea es el capitán y siempre es quién tomará la decisión final.

    El marinero acompañará al capitán en su travesía hasta que este lo decida,

    y quizás lo baje en cualquier otro puerto,

    para seguir navegando por las aguas que él ha decidido para el destino de su barco.

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Escuela Begoña Ferrero

Licenciado en medicina. Profesor de Naturopatía.
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