¿Qué son las Vitaminas?

Son sustancias orgánicas, biológicamente activas,  presentes en los alimentos en pequeñas cantidades, que causan patologías específicas cuando hay déficit, y casi nunca pueden ser sintetizadas por el organismo (por lo cual hay que aportarlas con la dieta).

Su significación clínica está todavía en estudio. Sin embargo ya hay muchas evidencias científicas sobre sus beneficios, y patologías relacionadas, tanto con su falta, como con su exceso.

Se clasifican en vitaminas hidrosolubles y vitaminas liposolubles.

Las hidrosolubles (solubles en agua) son fácilmente eliminadas por la orina, y por ello,  no suelen presentar toxicidad por exceso.

Las liposolubles (A, D, E, K) necesitan la presencia de grasa o sales biliares para su absorción. Éstas no se excretan tan rápido como las hidrosolubles, por lo que pueden quedarse retenidas en el organismo, siendo el tejido adiposo o el hígado los principales lugares de almacenamiento, y sí que pueden presentar Toxicidad cuando se toman cantidades exageradas.

Algunos ejemplos del buen uso de las vitaminas

Vitaminas. ¿Dónde encontrarlas?

El efecto antioxidante de las vitaminas A, E y C disminuye la formación de radicales libres implicados en el envejecimiento celular, y participan en la prevención de enfermedades degenerativas.

Algunas vitaminas antioxidantes (vitamina C,  E y carotenos) y las implicadas en la regulación de la diferenciación celular (vitamina A y D) hacen más lento el envejecimiento.

El incremento de frutas y vegetales en la dieta reduce la incidencia de ateroesclerosis, cáncer y enfermedades neurodegenerativas, siendo atribuido este efecto a vitaminas antioxidantes y ácido fólico.

Vitaminas químicas: Buenas y malas noticias

Vitaminas ¿Quiénes necesitan suplementos?

La buena noticia es que las dietas equilibradas cubren las necesidades en vitaminas, sin necesidad de recurrir a preparados farmacéuticos.

La corrección de las deficiencias agudas mediante suplementos (pastillas, gotas, etc.) está claramente indicada, sin embargo, las revisiones críticas no han descrito ningún beneficio de la suplementación con vitaminas por otras razones que no sean la corrección de déficits.

En otras palabras, según la Universidad Autónoma de Madrid, el consumo de preparados farmacéuticos o de herbolario, a base de vitaminas, en muchos casos no está relacionado con verdaderas necesidades. (Las tomamos porque están de moda, no porque las necesitamos).

Y en todo caso, el déficit de una vitamina tendría que ser diagnosticado por alguien que sepa cuáles son los síntomas, cuál es la vitamina o vitaminas necesarias para cada persona, cuál es la dosis necesaria, y la mala noticia es ésta:

Las vitaminas liposolubles sí pueden presentar toxicidad por su exceso, así que no te auto recetes, ni siquiera vitaminas.

A continuación, te explicaré todo el listado de vitaminas, dónde encontrarlas en la comida, y quiénes son los grupos de personas que probablemente tendrán carencias especificas, los llamados “pacientes de riesgo”

Vitaminas hidrosolubles:

Clínica Laurisilva: Vitaminas en la comida

Tiamina. Vitamina B1

Fuente: Alimentos crudos

Pacientes de riesgo:  Situaciones fisiológicas como embarazo, crecimiento y lactancia. Personas con patologías como malnutrición, infección, traumatismos, quemados, diálisis, fiebre, etc. También hay riesgo cuando hay un aporte insuficiente en la dieta (anorexia, deportistas…), en alcohólicos y en nutrición parenteral a base de glucosa.

Riboflavina. Vitamina B2

Fuente: Hígado, carne, leche, levaduras, cereales integrales y frutos secos.

Pacientes de riesgo: Síndromes de malabsorción, disfunción tiroidea, diabetes, alcoholismo, cáncer, cardiopatía y los que se hallan fisiológicamente estresados. Embarazo, lactancia, crecimiento, cirugía, traumatismos, quemaduras. Personas que consumen fármacos: psicotropos, antidepresivos tricíclicos y anticonceptivos.

Niacina

Fuente: Pescado azul, hígado, carne, levaduras, frutos secos y cereales.

Pacientes de riesgo: Alcohólicos, alteraciones tiroideas, cáncer, malabsorción y tratamiento con isoniazida

Ácido pantoténico

Fuente: Vísceras, yema de huevo, carne, levadura, frutos secos, cereales y legumbres.

En general, está presente en todos los alimentos, y su déficit sólo se ha observado en pacientes alimentados con dietas exentas de la vitamina.

Piridoxina. Vitamina B6

Fuente: Carne, pescado azul, hígado, levaduras, nueces y legumbres.

Cianocobalamina. Vitamina B12

Fuente: Hígado, carnes, huevos, lácteos y pescado azul.

Esta vitamina no se encuentra en el reino vegetal por ello los vegetarianos estrictos son pacientes candidatos a un déficit. Otras personas en riesgo son alcohólicos, anemia perniciosa, gastrectomizados, resección de íleon terminal, bypass intestinal, ciertos fármacos (metformina, neomicina, colchicina).

Hay aumento de las necesidades en el embarazo, lactancia, hipertiroidismo, alcoholismo, y megadosis de vitamina C.

Ácido fólico

Fuente: Hígado, carne, espárragos, espinacas, guisantes.

Pacientes en riesgo: Alcohólicos, periodos de mayor recambio celular (quemaduras, traumatismos, infecciones, cáncer, anemias hemolíticas, hipertiroidismo, embarazos, lactancia, infancia).

Biotina

Fuente de origen animal: Carnes, yema de huevo, y vísceras en general, especialmente el hígado. También encontramos biotina en la leche.

Fuente de origen vegetal: Levadura de cerveza, cereales integrales y sus derivados, setas, cebada, también nueces, soja, guisantes y garbanzos.

Pacientes de riesgo: Embarazadas y lactantes, alcohólicos, gastrectomizados parciales, quemaduras, hemodiálisis.

Ácido ascórbico. Vitamina C

Fuente: Vegetales y frutas como naranjas, limones, fresas, pimientos, brócoli, patatas.

Pacientes de riesgo son los fumadores, personas que han sufrido intervenciones quirúrgicas, traumas, quemados y cáncer.

Vitaminas liposolubles:

Vitamina A

Fuente: Hígado, mantequilla, leche y huevos, y productos vegetales como levaduras, legumbres, cereales, zanahorias y espinacas.

Pacientes en riesgo: Diarrea, alcoholismo, Síntomas Malabsortivos, déficit de cinc, quemaduras, fiebre, infección.

Vitamina D

Es posible sintetizarla a través de la exposición solar, pero también consigues aportarlas mediante pescados, huevos, levaduras, cereales, leches enriquecidas.

Pacientes con riesgo: Baja exposición solar (población recluida en domicilio o ingresada en centros sanitarios, etc.), enteritis regionales, esprue tropical, insuficiencia pancreática, gastrectomizados o la cirugía de derivación yeyuno ileal. Su déficit se relaciona con una inadecuada mineralización ósea, que produce raquitismo en los niños en crecimiento y osteomalacia en los adultos.

Vitamina E

Es un antioxidante inespecífico que puedes tomar en los aceites vegetales, verduras, nueces, etc.

Pacientes de riesgo: Esteatorrea prolongada, pancreatitis crónica, fibrosis quística, síndrome intestino corto y colelitiasis.

Vitamina K

Se distinguen dos tipos: La Vitamina K2 (Menaquinona) es sintetizada por la microbiota intestinal, y la Vitamina K1 (Filoquinona) es de procedencia vegetal, estando en espinacas, acelgas, coliflor, cereales.

Pacientes de riesgo: Cuadros de malabsorcion, fibrosis quística, esprue, enfermedad celiaca, colitis ulcerosa, enteritis regional, síndrome del intestino corto, obstrucción biliar y hepatopatía. También personas que toman estos Fármacos: cumarina y derivados, grandes dosis de salicilatos, antibióticos de amplio espectro, megadosis de vitaminas A y/o E. Colestiramina, O pacientes en tratamiento con nutrición parenteral

Clínica Laurisilva

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