Acabo de recibir este relato, y me ha emocionado. Tengo el honor de presentarles a Carmelo. Un alumno, amigo, y casi familia, que hace años se fue a vivir a Ecuador. Allí está desarrollando un fabuloso proyecto de bienestar. Esta es la historia de Carmelo:

Fueron en algunas noches de los años 80, el niño había cenado copiosamente y a eso se unía una gran taza de café con leche con muchas galletas. Inmediatamente después de tal violencia alimentaria por la hora, cantidad y no digamos por la calidad, le invadió un ardor y dolor en el estómago.

No recuerda la primera noche, pero sí el procedimiento a seguir cuando esto ocurría. Bajaba las escaleras rápidamente después de avisar a la madre. Abría la puerta y allí se encontraba el verdadero Salvador, en carne y hueso,  no imaginario o castigador que tenía mucha fama en esos tiempos. El que le daba 25 pesetas cuando iba al club social y le pedía, la persona que le atendía y le escuchaba, en resumen, el que daba afecto real sin nada a cambio y corregía cuando era necesario.

El Salvador era el abuelo Pepe.

Abuelo Pepe le pedía a su nieto que se acostara en el sillón boca arriba y se subiera un poco el pijama. El calor que desprendía el estómago y el hinchazón eran notables a la palpación. Comenzaban unos movimientos en círculos en sentido horario y después de unos 10 a 15 mins, mientras abuelo y nieto veían la televisión, se transmitía una conexión recíproca, una sensación difícil de describir. AMOR, VERDADERO AMOR

El nieto comenzó a notar alivio, bajaba el ardor y se sentía mucho mejor. Le daba un beso a su abuelo y volvía arriba con una felicidad inmensa……

Sobra decir la pena y sufrimiento que padeció este niño ante la muerte del Abuelo Pepe. Era su apoyo emocional ante tanto grito e incomprensión en casa. En esos tiempos aparecería otro Salvador emocional o mejor dicho Salvadora. Laika, una perra ( pequinés mezclado con ratonera), que sería su psicóloga y el ser que ayudó a llevar la muerte de su abuelo.

Carmelo 2

Pasaron los años, este niño se hizo joven y estudió formación profesional en electricidad. Le gustaba esta profesión pero en su interior todavía resonaba la terapia que le hacía su abuelo y el amor por él. Lo de ayudar a los demás en la salud y sobre todo la terapia de masaje rondaba su mente.

Una tarde del año 99, volviendo del trabajo ( en el puerto como electromecánico de barcos), ve en un periódico local un anuncio sobre cursos de masajes. La escuela se llamaba Begoña Ferrero y desde el interior de su ser una explosión de júbilo, emoción y clarividencia supo que era la  hora de actuar. Porque cuando esa sensación florece sólo sabes que lo siguiente ES ACTUAR

Cuando se da el paso, cuando se decide siguiendo los preceptos del corazón, un camino maravilloso comienza, pero no tienes ni la más remota idea dónde nos llevará. Lo más llamativo de esto es como aparecen las personas adecuadas, profesores correctos , etc… que  alimentarán el Sueño.  Y así fue como comenzó este camino en la Terapias Corporales Naturales.

Curso tras curso, Masaje Clásico, Reflexología, Masaje Tailandés, etc… se solidificó su amor por este arte curativo natural.

Carmelo 1

 

Hola, soy Carmelo González López de Telde ( Gran Canaria, España)

Diplomado en Osteopatía Estructural, Quiromasaje,  Reflexología, Masaje Tailandés, Drenaje Linfático, Piedras Calientes, Método Akkinson por la Escuela Begoña Ferrero.

En la actualidad vivo en Ecuador, un país precioso y  parte muy importante en mi vida por la enseñanza de vida. Tengo mi consulta de Terapias Corporales, y vivo de esto.

El agradecimiento a la Escuela Begoña Ferrero es inmenso, porque fue la primera piedra del camino. Sigo creciendo, soy más autodidacta a mis 40 años que cuando muchacho y el auto-conocimiento es actualmente mi objetivo. Muchas gracias a Begoña por su confianza y oportunidad.

Esperando que estas palabras ayuden a mis semejantes…..

Carmelo 3

 

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“La pregunta es la más creativa de las conductas humanas”. Responsable de Innovación
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