Con motivo del nuevo curso de Reiki de éste próximo domingo, me decido a contar mi experiencia personal después de haber realizado el Primer Nivel hace ya muchos años.

La iniciación fue muy bien. La clase fue muy agradable y el tiempo se pasó rapidísimo.

He de confesar que por aquel entonces, yo era bastante escéptico con las terapias energéticas, así que hice el curso movido por la curiosidad más que por otra cosa.

Había oído hablar mucho al respecto. Bueno y malo… Desde los que tenían un visión idealizada o muy “mística” al respecto, hasta los que hablaban de efecto placebo, etc.

Yo básicamente no tenía una opinión muy formada al respecto, pero si tenía claro que funcionaba y que efecto placebo o no. Lo cierto es que conocía a mucha gente a la que le había ayudado.. Así que me decidí a probar, abierto a todo.

Mi experiencia hizo que cambiara radicalmente mi forma de pensar acerca del Reiki

Al terminar el curso, nos hablaron del periodo de “limpieza” y nos advirtieron que durante al menos 21 días podríamos experimentar ciertos “cambios”, que serían diferentes para cada uno de nosotros, pero que no nos preocupáramos, que era parte del proceso y que siempre serían para un bien posterior. Algo así como cuando te metes en una cura depurativa, o detoxicante, que mientras te estás “limpiando” las mismas toxinas depositadas en tu cuerpo al “liberarse” hacen que te puedas sentir mal los primeros días.

La mayoría de los cambios que experimenté tuvieron que ver con el 6º Chakra, “El tercer Ojo” o Conciencia de Ser.

Siempre me he considerado una persona especialmente intuitiva.. Pero después de haberme iniciado en el Reiki mi sentido “arácnido” se disparó. Durante aquellos 21 días de limpieza me hice especialmente sensible a los demás. De forma que inmediatamente que me presentaban o estaba en presencia de alguien mis sentidos me alertaban, poniéndome en guardia ante personas especialmente negativas, interesadas o con mal rollo. La sensación se convirtió en algo “físico” y me afectaba especialmente cuando estaba en presencia de éste tipo de personas, me sentía mal, sentía “revoltura”, me pitaban los oídos.

reiki

Lo más complicado vino después con las “casualidades”

Sueñas con algo y ocurre. Tienes a alguien en mente que hace tiempo que no ves y al poco tiempo, incluso a veces al instante, tienes noticias suyas. Vas a un sitio al que nunca has estado y te parece totalmente familiar. Suena el teléfono y piensas en una persona determinada; si no fuera por el temor a equivocarte, hasta contestaríamos muchas veces: “Hola, sabía que eras tú”.

Todos estos ejemplos son experiencias intuitivas; probablemente todos las hemos tenido, pero también presumiblemente las hemos atribuido a casualidades.
Después de realizar éste Primer Nivel todas estas “casualidades” se dispararon por 1000. Vivía en un “deyavú” constante. Recuerdo que llegué a preocuparme. Pensé, que si mi intuición se había disparado a éstos límites, si pensaba algo “malo”, era muy probable que también sucediera, así que intenté conscientemente evitar cualquier pensamiento negativo.

Sentí miedo, así que empecé a investigar que me estaba sucediendo. Buscando información descubrí que de alguna forma el idioma creativo de tu interior se compone de todas tus memorias como un vocabulario que te permite interpretar cosas nuevas. Cuando conectamos con nuestra intuición y recordamos algo, que puede ser una imagen, una sensación, un sonido o una construcción entre ellos, no es simplemente un recuerdo o una alucinación, es información.

La vida organiza y utiliza esta información para comunicarse con nosotros. El futuro de tu intuición es una metáfora clara de lo que estás viviendo en ese momento.

Si quieres saber algo y conectas con tu intuición te traerá y te enseñará, de forma simbólica a través de una metáfora, lo que quieres saber. Cuando te das cuenta de lo que significa la metáfora, en el momento en que sientes que encaja, que tiene sentido, todo tu cuerpo dice Sí.
Ésa es la prueba de que has establecido contacto con tu intuición.

Hacer caso a un impulso es permitir una expresión directa del alma sin que sea reprimida por la mente

No hacer caso a los impulsos es como ponerse de espaldas a la vida. La vida nos habla para que nos giremos y nos mantengamos de frente dispuestos a vivir su aventura.

Durante aquellas tres semanas experimenté cosas y sensaciones que jamás había vivido y sentido. Cambios de humor. Vivía en una montaña rusa emocional… que por suerte, coincidiendo con la finalización del periodo de limpieza se estabilizó.

De alguna forma todas aquellas experiencias y casualidades “intuitivas” cobraron sentido.

El Reiki me hizo más fuerte. Empecé a sentir la necesidad de no “callarme” ciertas cosas y a expresar mi opinión de forma más libre. Me liberó de convencionalismos, y me dio fuerzas para tomar decisiones que a la larga han sido muy positivas en mi vida.

Después de aquel Primer Nivel, y cada vez que me hago alguna terapia de Reiki, durante la primera semana, mi intuición vuelve a dispararse. Pero al menos ya sé lo que es,, y lo acepto como viene. No intento evitar “malos rollos”, sino que fluyan y aprender del mensaje que estoy recibiendo.

Sin duda.. Es algo que recomiendo a todo el mundo.
Aunque no creas,, aunque sea sólo por curiosidad como yo, y seas la persona más escéptica del planeta.
Aunque pienses que sea algo “psicológico” y efecto placebo.
Si es así.. no tienes por qué tener “miedo” ¿verdad?

Fotografía de portada: MundoCaco.com

 

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