Voy a probar algo nuevo

Es sábado, y he quedado con mis amigas para participar en un Temazcal, en la Finca Shejala en San Mateo. No tengo mucha idea de lo que es, y quiero dejarme sorprender por la experiencia directa, sin mayores explicaciones intelectuales. Sólo sé que es una sauna tradicional de los aborígenes americanos.

Recuerdo haber ido a una sauna, en un centro de estética. Todo de maderita, al salir, la ducha fría,… Esta es mi idea inicial, algo elegante. Sé que se eliminan residuos a través de la piel, por deshidratación, y que la hipertermia tiene muchos beneficios saludables. Pero…lo que va a ocurrir en Shejala, ¡es más profundo!

Llegamos a la finca sobre las cinco de la tarde. Los encargados, Bernardo y Marta, están organizando todo: Troncos de madera, piedras de formas y tamaños diferentes, cubos de agua, atados de hierbas aromáticas recién cortadas, especias, tambor, sonajero…

Finca Shejala

Temazcal

Los participantes (cuatro mujeres, además de la pareja encargada de la finca Shejala), nos sentamos a disfrutar del ambiente. La tarde es agradable. A mediados de mayo, hace sol, hay abundantes flores silvestres, amarillas, violetas, anaranjadas, blancas…y algunos árboles semi desnudos se van cubriendo de yemas y hojas. Los perros juegan a nuestros pies…

Instinto, cuentos y tradiciones

Dice Robert Bly en su libro Iron John:

“El saber necesario para construir un nido en un árbol desnudo, migrar cuando llega el invierno, o realizar la danza del apareamiento, toda esta información está almacenada en los depósitos del cerebro instintivo del pájaro.

Pero los seres humanos, conscientes de cuánta flexibilidad podían necesitar para afrontar  situaciones nuevas, decidieron almacenar este tipo de conocimientos fuera del sistema instintivo: lo almacenaron en los cuentos”

Caracol 40
Nos piden que formemos una cadena: Hay que poner las piedras (las abuelitas piedras) sobre el entramado de madera que pronto se convertirá en fuego (el abuelito fuego), y “las abuelitas” se pondrán al rojo vivo.  ¡Empieza la magia!…

Al entrar, a gatas, en el Temazcal, la estancia está caliente, húmeda, perfumada. Estoy en contacto directo con el suelo de tierra, dura, irregular, que me mancha la piel de un sano y rústico color marrón. Apago la mente pensante y entro en el sombreado mundo de mis sueños. ¿”Mis” sueños? ¿De quién son los sueños?

Me sumerjo en el érase una vez, en un lejano lugar….el espacio sin tiempo de los cuentos, lo ancestral, aquello que se ha repetido durante miles de años, tradiciones que no se pueden pensar, que sólo son para sentir. Me permito una pequeña locura, ser mi parte irracional, ser mi parte esencial…

Me dejo llevar……. por el canto, el tambor, el cuento narrado con su cantarina entonación infantil.

Viajo a las sensaciones tiernas y blancas de la infancia,

…al fabuloso subidón de fuerza roja de la juventud, con gritos de salvajes que se bañan con caballos, lobos aullando a la luna, animales poderosos…

Tigre 9

…después nos deslizamos a la serena y generosa experiencia de la madurez, con su color más oscuro,

…a las chispas de comunidad, de unidad y continuidad vital. Disuelta como un Universo en un grano de arena, un soplo de aire en un vendaval, una chispa dentro de un símbolo infinito…

Pasan las horas, tres, cuatro, no lo sé…Antes de renacer del cálido, negro y húmedo vientre de la madre tierra, nos invitaron a decir algo. Estas fueron mis palabras:

¿Yo he estado aquí antes?

¿Yo he estado aquí muchas veces?

Trevina Susana

Permítete ser, por un tiempo indefinido, esencia de cuentos primitivos…

Dejar todo el cansancio y el estrés…

Quedarte sólo con la belleza…

¡Aho!

“La pregunta es la más creativa de las conductas humanas”. Responsable de Innovación
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